No religión

¿La endología es una religión?

NO, jamás. La endología es una ciencia, es un camino de comprensión. Aparte de ello la endología no tiene niguno de los grandes rasgos que caracterizan a la religiones.

NO tiene Dios (salvo el ser humano mismo)
NO tiene creencias (el endólogo debe huir de todo tipo de creencia)
NO tiene libros sagrados
NO tiene ritos, ni sacramentos
NO tiene pontífices
NO tiene iglesias, ni santuarios ni centros de ningún tipo de culto.

Esto no significa que las religiones no sean necesarias, pero són sólo un paso intermedio entre la infancia y la madurez. Son una especie de caminador muy útil para el niño de meses, pero inservible para el hombre adulto. En este sentido, la endología es superior a cualquier tipo de religión pues desecha el caminador e impele al ser humano a que camine por sí mismo, a una etapa de madurez conciente.

O acaso ¿para ser felices necesitamos tener religiones? ¿Para amar necesitamos construir templos?

No hay religión más grande que el amor y no hay otro Dios que la vida misma. Lo divino es todo lo que existe.

EL MUNDO ESTÁ LLENO DE RELIGIONES, PERO ¿ESTÁ LLENO DE AMOR?
Por el contrario, las religiones están llenas de odio religioso. Hablan de amor, pero les gustaría ser las únicas, las que triunfaran, las que se alzaran por encima de las demás.

“Las religiones no han servido para unir, sino para dividir. El nombre mismo de Dios no ha servido para que los hombres se amen mutuamente, sino para que los unos maten a los otros en nombre de ese Dios”

La religión condiciona porque erige un sistema de creencias en el cual la gente debe creer. Comenzando porque debe creer que es la correcta. Lo único correcto es que tú seas feliz, lo único correcto es que tu sientas amor (no puedes ser feliz si no eres la expresión viva del amor).

Pero tú no puedes ser feliz mientras existan defectos en ti, ni mientras existan ese tipo de condicionamientos.

¿De qué le vale a alguien saberse los más bellos libros o citar las más elocuentes citas si, en el fondo, no es feliz?

El problema de la creencia

El problema de la creencia es que no resuelve nada, pero sí crea conflictos. Por ejemplo: en occiente creen en Cristo y en oriente creen en Budha. Esto de por sí ya crea una diferenciación y, en cierto modo, una barrera, una limitante.

Alguien puede creer en la reencarnación y seguir siendo el mismo fornicario, chismoso, maledicente, etc.

Alguien puede no creer en la reencarnación y seguir siendo el mismo ladrón, ávaro, orgulloso, etc.

Así las cosas ¿PARA QUÉ SIRVE LA CREENCIA?

El mundo entero, o casi el mundo entero CREE EN DIOS, pero vemos que la humanidad entera está en conflicto, que hay desigualdad social, injusticia, hambre (sí, desarrollo tecnológico y avance científico, pero conflicto y desigualdad social). Entonces ¿DE QUÉ LE SIRVE CREER EN DIOS?

El nombre mismo de Dios no parece ayudar nada en absoluto en este tipo de conflictos. El nombre mismo de Dios no es apropiado para ayudar a resolver la desigualdad social, los homicidios, las disputas hogareñas, tu propio conflicto interno. Para ello se necesita es aniquilar de raíz los elementos en el hombre que originan todo ello, para ello es necesario comprensión.

DIOS MAS BIEN PARECE UN NEGOCIO QUE ES ADMINISTRADO POR DETERMINADOS GREMIOS RELIGIOSOS, GREMIOS RELIGIOSOS A LOS QUE NOS LES CONVENDRÍA EN ABSOLUTO QUE EL HOMBRE DEJARA ESA ESCLAVITUD DE LA CREENCIA.

DIOS MÁS BIEN PARECE UN TIPO DE FRANQUICIA QUE SE PELEAN LAS DIFERENTES ORGANIZACIONES RELIGIOSAS.

Esas organizaciones religiosas quieren atrapar a Dios y confinarlo a cuatro piedras frías como la muerte misma. Quieren atrapar toda la belleza del sol y hacer que sus CREYENTES vayan y se arrodillen a la pálida luz de una vela.

¿Tú crees en el sol? Ante esta pregunta es posible que tú pienses que la pregunta está mal planteada y, si es así, vas por buen camino. Y, aunque uno hubiera nacido ciego de nacimiento y nunca hubera podido ver el sol no podría negarle por cuanto puede sentir esa sensación de calor que le propicia en la piel. Y si le preguntáramos a una planta ella tampoco podría negarlo.

Por tanto, la cuestión no es de creer en el sol, LA CUESTIÓN ES DE SENTIRLO, de vivir sus suaves rayos que penetran todo nuestro ser brindándonos vida y calor.

Así mismo, la cuestión no es de creer en Dios, la cuestión es de sentirlo, de palparlo en todas las cosas pues todas las cosas son la vida. Lo divino es todo lo que existe.

Y ESO ES UNA EXPERIENCIA MUY ÍNTIMA QUE NO NECESITA DE INTERMEDIARIOS PUES, SI SE ERIGE UN INTERMEDIARIO, NO PUEDE SER MÁS QUE UN ESTORBO.

Y si se erige una creencia para imponerla a otros, ESA ES OTRA FORMA DE ESCLAVITUD.

Eso es ponerle una sábana con determinados preceptos a alguien e impedirle, con ello, divisar el horizonte.

QUEMA LA SÁBANA, OLVIDA LOS PRECEPTOS Y AVANZA POR TÍ MISMO.

Eso que llamamos Dios está en tí mismo y no tienes que buscar afuera lo que está dentro de ti.

Entonces ya no amarás a tu hermano porque determinado precepto de determinada organización religiosa te lo diga y porque, de algún modo, tú te sientes cohibido y presionado a ello. Y es que así, ese amor es algo vano, fingido, aparente y no real.

Entonces amarás a tu hermano de forma natural, espontánea, no fingida porque es una extensión de ti y de la vida.

Y ese amor nada tiene que ver con que hayan mil templos en el mundo o no, ese amor no tiene nada que ver con que se inventen mil religiones o no.

EL AMOR Y LA FELICIDAD SON AJENOS A TODO ESO. Tanto el amor como la felicidad son dos estados ajenos a las religiones y a las creencias.

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