La imperfección es sufrimiento

La imperferccion es sufrimientoUsualmente escuchamos frases como esta: “Sólo Dios es perfecto” y, por supuesto, no negamos en modo alguno que Dios sea perfecto. En lo que no podemos estar de acuerdo es que sólo él lo sea. Y no estamos de acuerdo por las profundas implicaciones que ello acarrea.

LA IMPERFECCIÓN ES SUFRIMIENTO.

No hay duda, todo ser sensitivo IMPERFECTO ESTÁ CONDENADO A LA PENA DE SUFIR. Si fuera verdad que Dios nos hizo imperfectos sin ninguna posibilidad de alcanzar algún día la perfección, entonces realmente nos condenó por anticipado al dolor y al sufrimiento. Pero ¿cómo podríamos probar que la imperfección nos hace sufrir? Muy sencillo, cuando una persona tiene ira, temor, lujuria, pereza, orgullo, etc., NO PUEDE SER FELIZ, está condenada a sufrir. Y todas estas imperfecciones se suelen adjudicar a nuestra naturaleza humana como un pretexto para no procurar la perfección.

Lo cierto es que todo esto nos hace sufrir. ¿Cómo podríamos ser felices si dentro de nosotros continuamos con nuestros estadios de ira, de impaciencia, de temor? ¿Cómo puede haber paz en el mundo si dentro de nosotros mismos subyacen las semillas mismas de la venganza y del rencor?

NOSOTROS, LOS CRISTIANOS GNÓSTICOS DEBEMOS BUSCAR LA PERFECCIÓN. Y esto no es un desafuero, esto no es una herejía ni una profanación. El Cristo Jesús lo deja en claro cuando dice:

Mt 5, 48:  Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Y CON ESTO EL ASUNTO QUEDA SENTENCIADO. Podemos y debemos buscar la perfección, podemos y debemos eliminar todos y cada uno de nuestros defectos psicopatológicos que constituyen nuestra imperfección y nuestro sufrimiento.

Que se callen los bribones del intelecto y los falsos líderes religiosos que le niegan la posibilidad a la humanidad de trabajar intensamente en su perfeccionamiento.

El cristianismo gnóstico brinda las técnicas para que cada persona pueda eliminar sus defectos, para que se transforme radicalmente y pueda llegar a las alturas del Cristo.