La Caída Cósmica: origen de la caída mental y sexual

La Caída Cósmica: origen de la caída mental y sexualEl mito de la Pistis Sophia

Por Carmelo García

Estimados hermanos, el mito de sophia, la divina sabiduría, como la madre absoluta inmanifestada, expresa la primera actividad Cósmica: ella es el caos dentro del cual laten las semillas del univierso. Miremos que la raíz de sophia se encuentra en la palabra soph, segundo aspecto del Ain. El Ain Soph de la cabalá hebraica, es la segunda fuerza latente en el Ain, que cuando se expresa, se conoce como el espacio sin límites, el Caos Primordial, dentro del cual se mueve el Ain, para dar origen al Cosmos.

En el Ain Soph, se encuentra en potencia toda la creación, denominada en la gnosis el demiurgo creador, Ildabaoth. El mito gnóstico dice que Sophia cayó en el pecado de pretender abarcar con su inteligencia al ser supremo, introduciéndose con ello la confusión en los eones y el fruto fue Sophia Achamoth, una parte desglosada de Sophia, arrojada del Pleroma, precipitada en los planos inferiores, en la materialidad: esta es la materia, la sophia cósmica caída, conocida en el hinduismo como maya. Aquí Sophia Achamoth, es el mismo Demiurgo o Jehová, el creador y la creación, el creador creándose, la madre natura. Otro mito gnóstico dice que en un ardid seductor Sophia fecundó al pre-padre, de cuya unión resultó el aborto desequilibrado Ildabaoth, Sophia Achamoth, el Demiurgo, y es que en efecto, como decía Platón, el Demiurgo ya es imperfección, es el desequilibrio de las fuerzas estáticas del absoluto. Pero lo que se manifiesta en el cosmos, también se manifiesta en la chispa virginal de la que provenimos.

El espíritu es la representación de lo que en psicología debemos llamar la supraconsciencia. Esa chispa virginal era como una gota indiferenciada en el océano ignoto del absoluto. Esa chispa virginal era feliz, era consciente, pero su felicidad y su consciencia eran las del absoluto, pues en realidad no tenía consciencia de su consciencia ni de su felicidad. Esta representación de la sophia particular de cada uno de nos, es el origen de la caída cósmica, concepto desconocido dentro del gnosticismo samaeliano, pero inmerso en su filosofía. Esta caída cósmica esta representada también en el mito de la rebeldía de lucifer y sus huestes demoníacas. Somos nosotros mismos, los caídos en la materialidad, y sometiéndonos a mayor número de leyes, y por lo tanto de inconsciencia y de dolor. Es la misma parábola del hijo pródigo, enseñada por el mismo maestro Jesús-Cristo.

El espíritu, de la cual emana la psiquis o alma, ha quedado aprisionado en el cuerpo físico, representación de la materia, quedando totalmente dormido, soñando con el mundo de maya, ilusión, hasta que con el devenir de los incontables retornos, despierte, se dé cuenta de cuál es su patria de origen, su auténtica naturaleza, y se libere de todas las fuerzas y leyes que lo gobiernan: y re-emprenda su viaje de regreso, el re-ligare, que otrora perdiera, pero con consciencia del ciclo de sus existencias. Esta es la auténtica rebeldía del gnóstico, no contra un dios externo, si no contra las fuerzas inconscientes que se fueron creando en la caída cósmica de la chispa virginal denominada nuestra sophia, que ahora se lamenta y sufre en su aspiración de levantarse, viva representación de nuestro cristo íntimo particular, en tanto promueve su salvación. El cristo es el hombre que ha despertado, y se resuelve por su liberación. Con amor…

Carmelo García